Lo primero que tienes que hacer es conservar la calma, medir su temperatura y estar alerta de cualquier otro síntoma ya sea respiratorio, erupciones en la piel, diarrea o vómito.
Cuando hables con tu pediatra hazle saber de estos síntomas.
Lleva una bitácora con los cambios de temperatura, especialmente si le administras un analgésico antipirético.
Para las Neo-Mamás esta es una pregunta importante y es el inicio para poder entender mejor cómo opera la fiebre en tu hijo.
La fiebre es cuando el termostato del cuerpo aumenta la temperatura corporal llevándola por encima del nivel habitual, el cual se establece alrededor de los 37°C.
El termostato lo encontramos dentro del cerebro, en el hipotálamo, el cual regula la temperatura enviando mensajes al cuerpo para mantenerlo alrededor de los 37°C. Sin embargo cuando se presenta, por ejemplo, alguna infección, el hipotálamo manda el mensaje de aumentar la temperatura corporal para combatirla, haciéndose presente la febrícula o la fiebre en tu hijo. Este aumento de temperatura genera un lugar menos cómodo para los gérmenes con el objetivo de acabar con ellos.